Edición #7 mayo 2026/ Educación, lucha de clases y pensamiento antiimperialista. Reflexiones para la acción revolucionaria

 Editorial 

El mundo sigue igual de turbulento. La época en la que se escriben estas líneas es la de los tiempos crepusculares, el interregno, en el cual lo viejo no acaba de morir y lo nuevo aún no nace, entonces, como diría Antonio Gramsci, surgen los monstruos. Nuestra América y el mundo se despertó en un 2026 signado por el auge de la dominación imperial y los estragos de la crisis climática. El secuestro infame del presidente legítimo Nicolás Maduro y la compañera diputada Cilia Flórez, significa un golpe del cual la Revolución Bolivariana y todas las fuerzas revolucionarias, democráticas y de izquierda deben en el mundo, hacer una reflexión para impulsar la más ferviente unidad antiimperialista.

Por otra parte, en Colombia, la crisis climática provocada por el modo de producción capitalista se refleja, por ejemplo, en las inundaciones imprevistas en las cuencas de los ríos Sinú y San Jorge, sucesos que han centrado la atención del debate público nacional. En las apariencias todos los sucesos políticos pareciesen desconectados, yuxtapuestos en una realidad que se mueve de forma azarosa. Sin embargo, no podemos perder de vista el fondo, el problema central, la contradicción principal e irreconciliable de nuestros tiempos capitalistas e imperialistas: la contradicción capital – trabajo. Porque la lucha de clases está completamente vigente.

En esta apertura a la Séptima edición desde el Comité Editorial pretendemos hacer homenaje a James Petras, Manuel Cepeda y Yira Castro. En el siglo de la melancolía hay dos variantes: los que logran convertir la causa de su agonía en palabras, actos del habla y los que no, los que prefieren quedarse en la parsimonia y comodidad de su silencio. En nuestra familia hay de los dos, desde los que musitan para recordar el tiempo perdido y los que conspiran en silencio en el murmullo de sus colegas melancólicos.

Todo tiene que ver con todo. Petras, Maduro, Manuel, las inundaciones, Yira, las crisis. Pero ¿Qué subyace en el fondo? ¿Qué determina el orden lexicográfico de este tiempo? La respuesta es simple, en esto insistió hasta el cansancio Petras: el imperialismo. A contra pelo de los análisis modernos James sostenía que no hay signos de la decadencia del estado imperialista gringo. Este orden mundial asentado en una correlación de fuerzas – balance histórico de poder - depende de las relaciones políticas que autorreproducen la dominación. No hay globalismo, ni hegemonía en la base, hay imperialismo impuesto a la fuerza, a sangre y fuego, no olvidemos eso.

En sus reflexiones, que van desde la economía política hasta la novela de ficción, está siempre el problema central. Sus preocupaciones intelectuales estuvieron siempre ligadas a las luchas del pueblo, en la instalación de la escuela de formación Che Guevara en 2005 nos dejó fragmentos de su lucidez como estos:

“Entonces, ¿cuál es el futuro del imperialismo? Primero, hay que reconocer algo: que el imperialismo no es omnipotente. Están derrotando al imperialismo en Irak. Hay una guerra civil con las tribus, clanes, narcotraficantes, nacionalistas, en Afganistán. Pero no consiguieron consolidar el mando, independientemente de las fuerzas en lucha. Tenemos el caso de tres derrotas en Venezuela: golpe, paro de los gerentes y referéndum.

(…)

Pero ¿cuál es el gran desafío? 

Creo que el gran desafío es que las grandes movilizaciones populares han tenido una gran fuerza de veto sobre el poder existente, pueden tumbar gobiernos, pueden paralizar privatizaciones, pero ir más allá…el problema del poder político, tomar el poder político, no llegan. Grandes alcances, y frente al poder político…

Tenemos el ejemplo de Bolivia: 500 mil personas en La Paz, la policía desaparece, y a las puertas del palacio presidencial... entregan las llaves al seguidor de Sánchez de Losada. Estuve con los compañeros indios en Ecuador, y les preguntaba: “¿por qué apoyaron a este charlatán?”. Dicen: “…ah, es que no podríamos gobernar…” Pero ¿por qué no probar?

No es éste un simple problema socio-psicológico. Hay un problema político aquí que debemos tratar de entender: ¿por qué, si pudo haber un levantamiento tan poderoso en Argentina, no se pudo cambiar el poder político? Y no hay que culparse unos a otros..., hay que reflexionar sobre la necesidad de un proyecto político que lleve al poder. Pero no de una forma sectaria, sino desde los movimientos, desde los levantamientos, hasta la toma del poder.”

Petras decidió morirse en una ciudad intermedia gobernada por una demócrata que se declara socialista. Dice una nota en internet que murió rodeado de su familia, tal vez tranquilo de haber llevado a Neruda a las selvas colombianas en sus fabulas de desigualdad y subversión. Tal vez falleció con la conciencia tranquila de haber vituperado al imperialismo gringo y sus representantes políticos desde el mismo seno de la intelectualidad gringa, tal como hizo con Kerry, Bush, Truman, Obama y en los últimos años con el fascista y genocida Trump. Tal vez decidió irse pare legarnos sus reflexiones sobre el subdesarrollo y el matrimonio: imperialismos y resistencias. Nunca dejó una reflexión sobre esta fase del capitalismo sin reivindicar las resistencias de los pueblos, de las clases trabajadoras, de los olvidados de todos los tiempos.

Aquellos olvidados con los cuales codo a codo Manuel Cepeda y Yira Castro lucharon por una mejor Colombia, en paz y con justicia social. Ellos, juntos desde la militancia del Partido Comunista Colombiano, sortearon toda clase de ataques y planes genocidas de las fuerzas paramilitares y del Estado.

Planes anticomunistas que pretendían callar a quienes, junto a la clase trabajadora, los campesinos, las mujeres, las comunidades indígenas, afro, los estudiantes y en general todos los movimientos sociales y populares han resignificado en el marco de la lucha de clases la defensa por la vida.

Estas reflexiones esperamos contribuyan a continuar luchando por la vida junto a los oprimidos. Porque tomar postura crítica desde la academia es fundamental para profundizar la teorización radical y materializar la práctica radical de los procesos organizativos en búsqueda permanente por la toma del poder.

Estamos con los pueblos oprimidos del mundo y no dejaremos de hablar sobre Palestina, Cuba, Venezuela y reivindicando la necesidad de la liberación nacional y las revoluciones socialistas y comunistas. En Colombia aportas de la finalización del primer gobierno popular se coloca en disputa la continuidad de los “cambios” en beneficio del pueblo o el retroceso a las fuerzas oscuras del uribismo paramilitar.

Somos opimistas en que la coherencia y fuerza del pueblo colombiano defenderá la vida, en tanto ello, como Manuel y Yira, manifestamos:

Fidelidad a los de abajo

Optimismo. Por dura que parezca la realidad, la historia desatará el nudo gordiano.

Una verdad: hoy eres, mañana no serás, sé humilde.

Te necesitan. Acude. No esperes que te llamen.

Mañana estarás en silencio. Hoy canta.

Únete a otros. Porque solo no puedes. Solo no eres nada.

Humanidad significa unidad.

Vives en un país cuyo horario marca el segundo día de la creación.

País de damnificados, de compatriotas aplastados por las montañas. Prepárate». (Poema de Manuel Cepeda).

La Séptima Edición titulada, “Educación, lucha de clases y pensamiento antiimperialista: reflexiones para la acción revolucionaria”, queda a disposición de nuestros lectores y lectoras, para su estudio colectivo y sus respectivas e importantes críticas. Esperamos contribuya al movimiento social, popular y revolucionario. Porque, ante las crisis debemos plantearnos, como diría el Comandante en Jefe Fidel Castro: “La fuerza del pueblo está en su unión; la fuerza del pueblo está en su mayoría”.


Comité Editorial.


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